El vitalismo de Nietzsche

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El Vitalismo de Nietzsche
3. UN NUEVO MÉTODO
Según Nietzsche el método para «desenmascarar» la falsedad de los ideales de la cultura europea es mostrar su génesis, es decir, se trata de ir al origen de dichos conceptos.
Piensa Nietzsche que el hombre con el lenguaje ha interpretado la naturaleza, ha utilizado palabras para sustituir a las cosas. Sólo el método genealógico nos puede permitir descubrir el sentido originario de las palabras, sus orígenes olvidados.

CRITERIOS BÁSICOS PARA ENTENDER A Nietzsche: VITALISMO E IRRACIONALISMO


Nietzsche pretende romper con la historia de Occidente. Vive en el convencimiento de que el pasado de Occidente y los valores que lo fundamentan son un fraude.
a)

El ser


El verdadero ser, el absoluto es la vida

La filosofía de Nietzsche es calificada como vitalismo precisamente porque a la pregunta ¿qué es lo real? Responde: lo real es la vida.

b)

El conocer

La filosofía de Nietzsche es calificada como irracionalismo porque a la pregunta ¿qué es el conocimiento? Responde:

Un fraude, una ilusión


1º.
La razón no sirve para captar la vida, porque la expresa en conceptos, que son realidades estáticas, mientras que la vida es cambio, dinamismo.
2º. Sólo el arte que no se expresa mediante conceptos sino mediante metáforas puede entender la vida.
3º. Es la intuición estética la que penetra y capta ese fondo oscuro y profundo que es la vida. La vida escapa a toda comprensión conceptual y sólo a través del arte logra su expresión.

4. EL VALOR DE LA VIDA: LO APOLÍNEO Y LO DIONISÍACO


Nietzsche plantea y descubre el valor de la vida, lo mejor la vida como un valor,más concretamente, en la interpretación que hace de la tragedia griega describe la vida como el fondo originario y profundo del que surge todo lo concreto, individual y cambiante. La cultura griega es interpretada como la síntesis o fusión de dos elementos, de dos fuerzas:
a)
lo apolíneo que significa racionalidad, equilibrio, orden, armónía
b)
lo dionisíaco que es el símbolo del flujo continuo de la vida misma, de la ebriedad, del desorden, de la fuerza instintiva y espontánea, de la voluntad o deseo.
Con la racionalidad socrática llegará, según Nietzsche, la decadencia de la cultura griega y comenzará la época de la razón y del hombre teórico. SÓ crates, es el iniciador y el culpable del divorcio entre lo apolíneo y lo dionisíaco, dando supremacía a lo primero (racionalidad y moral)

sobre lo segundo(los instintos)

Nietzsche, por el contrario, opta por la vida como valor absoluto:
la esencia del mundo y del hombre no es razón, logos, idea, espíritu absoluto, sino impulso, vida, voluntad de poder sin fundamento ni meta. El símbolo elegido es precisamente el Dios griego. Para Nietzsche son las dos expresiones fundamentales de la vida: la vida ascendente o sana y la vida descendente o decadente.

6.1 La crítica a la moral

La crítica más profunda y sistemática de Nietzsche a la cultura occidental es la crítica de la moral, de los valores morales. Nietzsche ve en la moral una fuerza terrible y engañadora que ha corrompido a la humanidad entera.

Nietzsche creía que los valores (lo bueno y lo malo) son el centro del que dependen todos los demás valores


El método: genealogía de la moral



En el estudio de la moral o ética, Nietzsche abandona el método racional-deductivo para establecer lo que es bueno y malo, Nietzsche adopta un método “genealogista”, es decir, quiere descubrir el origen de las nociones de bien y mal, de bueno y malo, de los valores vigentes en la cultura occidental. Para ello emprende un doble camino: a) el etimológico y b) el histórico.
a)
Etimológicamente, Nietzsche analiza el significado de «bueno» y «malo» en distintas lenguas y descubre que dicho significado ha experimentado un cambio respecto de su significación originaria. «Bueno» significaba en las distintas lenguas -griego, latín, en alemán: gut- originariamente «noble», «dominador», «de clase o rango superior», aristócrata; y «malo» -schlecht- designaba al débil, simple, vulgar, plebeyo, cobarde, sometido, de rango inferior en oposición al de rango noble.
b)
Históricamente, Nietzsche se adentra en el origen de los conceptos de bien y mal, y descubre que originariamente había una doble moral:
La de señores y la de esclavos.
La moral de los señores es una moral de jerarquía, que distingue entre los superiores, hombres fuertes, creativos, dominadores y los inferiores, débiles, vulgares, sometidos; nace de los estados elevados del alma, es una moral caballeresca, creadora. Su tabla de valores es la siguiente: el señor es fuerte y poderoso, sabe dominar, es duro para sí y los demás, y desprecia la debilidad, la cobardía, el miedo, la humildad y la mentira; no se compadece ni es piadoso. El señor está más allá del bien y del mal, y en su moral no hay obligación ni sanción ni conciencia de culpabilidad.
La moral de los esclavos es la moral de nivelación, que tiende a la igualdad entre los hombres, a negar la distinción entre fuertes y débiles. Es una moral descendente, de la piedad con Dios y con los demás, de la compasión, de la paciencia y del ascetismo. Nace en el alma de los oprimidos y débiles. Su actitud fundamental es el pesimismo y la desconfianza ante la vida y por ello procura refugiarse en el espectro de un más allá. Prefiere el sacrificio a la felicidad.

La transmutación de los valores : Los judíos (casta sacerdotal). La revolución francesa,


Según Nietzsche, la cultura occidental, el hombre europeo está regido por la moral de los esclavos. Nietzsche va a considerar la historia de la cultura occidental como un creciente ascenso de los valores plebeyos y una decadencia de los valores de los señores.

Sócrates es en el mundo griego el causante de tal inversión, porque identifica al bueno con el justo y a éste con el sabio. Pero es sobre todo el pueblo judío, un pueblo sacerdotal y teocrático y dominado por la casta sacerdotal
Opuesta a la casta de los señores-, quien realiza tal inversión.

Con los judíos comienza la rebelión de los esclavos en la moral

Se rebelan contra el pueblo romano, representante de la casta de los señores y del ideal pagano. La rebelión judaica se continúa en el cristianismo bajo la seducción de la cruz y exaltación de las virtudes negativas de la moral de los esclavos. La lucha judeo-cristiana por la transmutación de los valores de los señores terminó con la victoria:
Los valores de los señores han sido abolidos y se exaltan la piedad, el sacrificio, la abnegación, la moral de los esclavos.
Todos los movimientos sociales que se inician en la Revolución Francesa
democracia, socialismo, anarquismo– han contribuido a la inversión de los valores.

El resentimiento, el odio, causantes de la inversión


El resentimiento tiene una doble dimensión: una negativa en cuanto es expresión de la impotencia y de la debilidad, niega los valores que el débil no posee -fuerza, vigor, orgullo, vitalidad-. Otra positiva:
El impotente acaba sublimando y exaltando los valores negativos como la paciencia, la piedad, la humildad… El resentimiento es la raíz de la inversión de los valores.
El sacerdote es, según Nietzsche, el más inteligente y perverso enemigo de la verdadera moral, de la moral vital. Su impotencia le hace un ser resentido.

7.4. La muerte de Dios

Nietzsche piensa que el hombre ha interpretado las cosas a la luz de un sentido trascendente.

Para Nietzsche esta comprensión metafísico-teológica de la realidad es la gran mentira que hay que desenmascarar para dar paso a la verdadera realidad de la vida. Por eso la introducción a su filosofía ha de comenzar con el anuncio de la muerte de Dios.
Hay que entender la proposición «Dios ha muerto» como una expresión dramática, pues desde un punto de vista lógico carece de sentido. Nietzsche hace un repaso de la historia y descubre una pérdida progresiva de la idea de Dios.

La muerte de Dios significa para Nietzsche que ha muerto la explicación metafísico-teológica de la realidad, el fundamento del mundo del más allá, de los valores que se oponen a la vida.

Dios, síntesis y resumen del mundo ideal, la religión, la metafísica, la moral, ha muerto


Nietzsche tiene motivos para defender la muerte de Dios.

*Motivo ético:

la moral tradicional (fundamentalmente la cristiana). Para acabar con la moral, hay que acabar con Dios.

*Motivo humanista

Si Dios existe, el hombre no puede superarse como hombre. Para que el hombre sea plenamente hombre, para que nazca el superhombre, tiene que morir Dios.

*Motivo teológico

Nietzsche quiere ser ateo porque, aunque parezca extraño, cree que el hombre quiere ser Dios.
Este acontecimiento tiene un doble valor:
La muerte de Dios tiene un lado negativo, terrible que es el Nihilismo y otro positivo, prometedor que hace posible la aparición del superhombre.

9.1 LA VOLUNTAD DE PODER

La voluntad de poder representa, por una parte, la ontología de Nietzsche, su pensamiento acerca de la realidad última de las cosas y, por otra, en el aspecto religioso-moral significa la transmutación de los valores.
a) En el aspecto ontológico.
 

La vida es ante todo fuerza, expansión, y se manifiesta como fuerza de resistencia, lucha y acrecentamiento


En resumen:
la voluntad de poder es la esencia última de toda la realidad de la vida y del hombre.
Esta exigencia que impulsa constantemente a la vida a crecer, a ser más, distingue dos tipos de vida:

La vida ascendente y la vida descendente

Todo lo que existe es manifestación de ascenso vital o una manifestación de decadencia vital. Todo lo que el hombre hace o ha hecho corresponde a unos de esos dos tipos de vitalidad
b) En el aspecto religioso-moral, la voluntad de poder significa la transmutación de los valores. Una manifestación de la voluntad de poder es la negación de los valores vigentes y la creación de valores nuevos, coincidentes con la tabla de valores de la casta de los señores. La voluntad de poder es la exaltación de la creatividad del hombre en tanto que afirmación de esta vida terrenal. La voluntad de poder, de dominio, define al superhombre.

¿Qué es lo bueno?


 Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder. Lo ascendente
¿Qué es lo malo?

 Todo lo que proviene de la debilidad. Lo decadente
9.3. EL SUPERHOMBRE
El superhombre es el hombre del futuro.

El hombre es un puente entre el animal y el superhombre


El hombre es capaz y debe superarse a sí mismo hasta llegar a la meta que es el superhombre.
En un primer momento, Nietzsche entendíó al superhombre como un héroe creador de valores y lo representó metafóricamente como un niño.
 «Para llegar al superhombre, el hombre pasa por tres metamorfosis el espíritu se transforma en camello, el camello en león y, finalmente, el león en niño…
El camello simboliza a los que se contentan con obedecer ciegamente;

El león, aniquila los restos del pasado. El camello, que quiere ser más, se transforma en león. Simboliza al nihilista que rechaza a Dios, a todos los valores tradicionales

El niño


El superhombre, dirá Nietzsche es un niño porque no tiene prejuicios, es inocente, no tiene conciencia de culpa, juega con la vida.
Posteriormente Nietzsche enturbió con rasgos biológicos esta primera visión del superhombre, entendíéndolo cada vez más desde la voluntad de poder.
Dejando de lado esta dualidad de presentaciones, de alguna manera en la concepción del superhombre resume Nietzsche toda su filosofía. El superhombre desde la afirmación de la vida y de la voluntad de poder, rechaza la tabla de valores de la moral de los esclavos, renuncia al mundo del más allá de la metafísica, y asume y anuncia la muerte de Dios como condición para que pueda nacer el superhombre.

podemos resumir las carácterísticas del superhombre en la siguiente relación:
*El superhombre es la encarnación de la afirmación de la vida, del deseo de vivir: sólo se preocupa de la vida; valora por encima de todo la vida corporal, la salud, el placer, la fuerza, la rebeldía.
*El superhombre es un hombre superior, que afirma la desigualdad humana; vive y acepta la voluntad de poder.

*El superhombre es creador de valores, vive más allá del bien y del mal, ha rechazado la moral de los plebeyos Decide por sí mismo lo que es bueno y malo para él.
*El superhombre vive el sentido de la tierra, ajeno a toda trascendencia metafísica o teológica.
  En efecto, con la muerte de Dios, renacen múltiples dioses finitos porque todos somos dioses si Dios ha muerto.
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