El ser humano como ser mortal filosofia

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NATURALEZA, CULTURA Y SER HUMANO
El ser humano se caracteriza por tener una naturaleza determinada por la herencia genética.
Por otra parte, a lo largo de su vida las personas adquieren una cultura, compuesta por unos
hábitos y costumbres.
Naturaleza. Se refiere a los determinantes genéticos que un individuo tiene desde su
nacimiento. Engloba todos aquellos factores y condicionamientos que heredamos
Cultura. Es todo aquello que el ser humano aprende o adquiere. Como términos equivalentes,
se emplean ambiente o lo adquirido.
El ser humano es un animal que nace con una naturaleza ya lo largo de su vida adquiere una
cultura.
LA NATURALEZA HUMANA
La naturaleza biológica del ser humano es el conjunto de las capacidades y características que
definen al ser humano y que se encuentran codificadas en su genoma. Las características
genéticas son compartidas por todos los miembros de una especie y, además, en ellas residen
las diferencias individuales.
• Todos los individuos de una misma especie comparten un conjunto de caracteres
gracias a los cuales unas especies se distinguen de otras. Los factores genéticos compartidos
son aquellos por los que un individuo pertenece a una especie determinada, por ejemplo la
especie humana.
• Gracias a la reproducción sexual, los caracteres de los descendientes proceden tanto
del macho como de la hembra y cada individuo es el resultado de este intercambio genético.
El determinismo genético
Según el determinismo genético, tanto los aspectos físicos como conductuales de una persona
vienen determinados únicamente por los genes. Desde este punto de vista, los factores
ambientales y culturales no ejercen ninguna influencia en la conducta de las personas. Este
determinismo resulta reduccionista e ignora la riqueza cultural que manifiesta el ser humano.
Medicina e ingeniería genética
La ingeniería genética es la biotecnología de la manipulación y transferencia de ADN de un
organismo a otro, que posibilita la creación de nuevas especies, la corrección de defectos
genéticos y la fabricación de numerosos compuestos
Peter Sloterdijk, defienden que la genética y la ingeniería genética tienen que estar al servicio
de la humanidad para erradicar las enfermedades que se llevan en los genes.
Jürgen Habermas, afirman que la pretensión de mejorar el genoma humano mediante técnicas
artificiales se conoce como eugenesia y ya fue aplicada por los nazis.
LA CULTURA
La noción de cultura incluye todos los conocimientos, creencias, costumbres e invenciones
humanas. La antropología cultural es la disciplina que se ocupa de estudiar qué es la cultura La
noción de cultura incluye, por tanto:
• Las herramientas, obras técnicas y tecnológicas que ha ideado el ser humano.
• Los conocimientos, creencias y opiniones, productos de la creatividad humana.
• Las costumbres sociales, las distintas formas de saludarse, bailar, jugar y los castigos y
recompensas asociados a diferentes acciones que forman parte de cada sociedad.

La cultura como transmisión de información
Mientras que la evolución biológica es el camino por el que los seres se adaptan al medio en el
que viven, en la evolución cultural el medio se adapta a las necesidades humanas.
La cultura es información y costumbres que se transmiten de un individuo a otro y de una
generación a otra, se ha producido por medios de dos vías:
El lenguaje oral permitió la transmisión de ideas de una generación a otra. Sin embargo, este
sistema de comunicación tenía inconvenientes importantes, como por ejemplo, que en el
transcurso del tiempo había información que podía perderse.
La aparición de la escritura supuso una revolución ya que permitió preservar, difundir y
transmitir conocimientos e ideas con profundidad y rigor.
Las capacidades culturales humanas
El ser humano es un animal cultural gracias a que es capaz de inventar, transmitir y aprender.
• Invención. La cultura está formada por herramientas o costumbres que han sido
inventadas por alguien en algún momento del pasado. Son un producto del ser humano que
pone de manifiesto su naturaleza creativa. Si el ser humano no fuera creador, no tendría
cultura.
• Transmisión. Gracias a sus capacidades para imitar a los demás, y para comunicarse
gracias a uno de los medios más poderosos de comunicación de ideas como es el lenguaje, la
información puede pasar de una persona a otra y de una generación a otra.
• Aprendizaje. Por el aprendizaje, una persona es capaz de adquirir e interiorizar hábitos
y conductas no recibidas genéticamente y permite que las invenciones del pasado puedan
mantenerse vigentes en el presente y en el futuro, mientras sigan siendo útiles.
La diversidad cultural
A la hora de estudiar las diferentes culturas nos encontramos con diferentes culturas:
• El etnocentrismo consiste en juzgar culturas ajenas con los criterios culturales propios.
Nos lleva al extremo de poner como único criterio nuestras ideas y costumbres para valorar y
juzgar las de los demás. En ocasiones, el etnocentrismo puede esconder posturas racistas; esto
se produce cuando las diferencias culturales se relacionan con diferencias biológicas y sirven
para justificar la diferencia.
• El relativismo cultural consiste en considerar que hay que aceptar cualquier práctica o
costumbre si forma parte de una tradición asentada. La tolerancia es un principio fundamental
a la hora de tratar con miembros de otras culturas. Sin embargo, tiene unos límites que
residen en la dignidad del ser humano.
• El multiculturalismo. En las sociedades occidentales se está produciendo un fenómeno
complejo denominado multiculturalismo, que consiste en la convivencia de personas de
diferentes culturas y lenguas en un espacio común. Este fenómeno, por un lado, propicia un
enriquecedor intercambio cultural debido a la distinta procedencia de las personas, y, por otro,
pueden ocasionar fricciones que afecten a la convivencia debido a las diferencias.
LA SOCIEDAD
La sociedad se define como un grupo de personas que cooperan y que dependen unos de
otros con el fin de cumplir los objetivos de vida. El ser humano es un animal social al estar en
constante contacto con otros seres humanos y depender de ellos. distribuye de forma
desigual.
Entre las diferentes sociedades existen formas muy distintas de distribuir este poder. Por
ejemplo, en las sociedades occidentales se otorga una importancia primordial al poder
económico.
Hay diferentes modelos de estratificación, algunos de ellos muy injustos y que no respetan los
derechos humanos. Los más importantes son los siguientes:
• Sociedades esclavistas. Este sistema supone la desigualdad llevada a su forma más
extrema: unas personas son consideradas como una propiedad y se utilizan como objetos.
• Castas. En este sistema existen grupos entre los que no puede establecerse ninguna
relación y la movilidad social no es posible.
• Estamentos. Esta división es propia de la Edad Media. La sociedad medieval se divide
en tres grupos, llamados estamentos: nobleza, clero, y campesinado.
• Clases sociales. Es el sistema más fluido y propio de las sociedades capitalistas. Aunque
el nacimiento influye sobre la posición social que tendrá una persona, no es determinante. El
talento y la suerte son también resortes que posibilitan el ascenso o descenso en la escala
social. Se distingue entre clase alta, clase media y clase baja. El factor que determina la
pertenencia a una u otra clase es fundamentalmente el económico. La sociedad actual
Tal como se ha afirmado, las sociedades occidentales se rigen por un sistema de clases. Las
clases se dividen en alta, media y baja. La pertenencia a una u otra clase depende de
diferentes factores, como el nacimiento, la educación y la formación. La movilidad social
consiste en el cambio de posición de una persona en el seno de la sociedad. En las sociedades
occidentales esta movilidad es posible y se puede lograr por medio de la educación. Formar
parte de una familia humilde no es un impedimento para alcanzar una posición social
relevante (fundamentalmente gracias al mérito ya la formación académica). Por el contrario,
las sociedades de castas o estamentales, son muy rígidas y no admiten la movilidad social.
Dos filósofos y economistas que analizaron el concepto de clase social fueron Karl Marx y Max
Weber:
• Karl Marx fue el primero en diferenciar entre dos clases sociales: los que poseen los
medios de producción, que se identifican con la clase privilegiada, y los desposeídos de los
medios de producción (tierra, capital, máquinas…), que constituyen la clase trabajadora. En la
Edad Media, la tierra era el medio de producción, los nobles eran los propietarios y los
campesinos eran los trabajadores. Tras la Revolución Industrial, el medio de producción pasó a
ser la fábrica, los burgueses eran los propietarios y los obreros, la clase trabajadora.
• Max Weber introdujo la noción de clase media como respuesta a una sociedad más
compleja y cambiante que la descrita por Marx. En la actualidad, muchas personas no son
obreros ni burgueses. Son personas con unos conocimientos técnicos específicos, o gestores,
que obtienen unas buenas condiciones laborales. Según el análisis de Weber, estas personas
forman parte de la clase media.
El cambio social
A lo largo de la historia la forma de estratificación y las instituciones sociales han variado. Se
han desarrollado varias teorías entre las que destacan las siguientes:
• Teorías evolucionistas. Según estas concepciones, la sociedad está en constante
evolución. Las primeras sociedades eran más sencillas y con el tiempo han evolucionado hacia
una mayor complejidad.
• Materialismo histórico. Según Karl Marx, los cambios sociales se deben a
transformaciones de las fuerzas de producción y se producen como resultado de la lucha de
clases. Para Marx, «el motor de la historia es la lucha de clases». En su obra El manifiesto
comunista, Marx afirmó: «Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de
una revolución comunista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sean
sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar». En oposición a las teorías
evolucionistas, el materialismo considera que la historia avanza mediante revoluciones.
El marxismo se define como materialista porque considera que los aspectos materiales —como
las fuerzas de producción— son los únicos factores realmente influyentes en las sociedades
humanas. Es decir, los cambios de sistema de producción (de agrícola a industrial) traen como
consecuencia cambios en las relaciones que hay entre los hombres (de nobleza y campesinado se pasa a burguesía y proletariado. Estos cambios provocan el nacimiento, entre otras cosas,
de un nuevo orden político (todos los hombres son formalmente libres y tienen los mismos
derechos. Este es el fundamento de las democracias burguesas, que sustituyeron a las antiguas
monarquías herederas del mundo medieval, que basaban sus derechos en la superioridad
natural de unos hombres sobre otros).
TEMA 8. FILOSOFÍA Y SER HUMANO
PRINCIPALES CONCEPCIONES FILOSÓFICAS DEL SER HUMANO
 Edad Antigua
Dualismo platónico
Decir de alguien que tiene una concepción dualista del hombre significa que cree que el ser
humano se compone de dos realidades independientes, alma y cuerpo, y que ninguna de ellas
puede ser reducida a la otra. En la Edad Antigua, su representante más destacado fue Platón.
Platón cree que el alma y el cuerpo son distintos por su origen y por su naturaleza:
• El cuerpo es una realidad material que procede del mundo sensible y es mortal. Solo vive
porque tiene alma y su muerte se produce en el momento en que el alma se separa de él. El
cuerpo es una prisión y la vida se concibe como un castigo del que el individuo solo se libera
tras la muerte. El cuerpo, además, es un obstáculo para alcanzar la verdad.
• El alma, por el contrario, es una realidad espiritual que pertenece al mundo de las ideas —el
mundo inteligible— y es inmortal. A causa de su imperfección, se vio obligada a dejar aquel
mundo ideal y perfecto para vivir, de forma temporal, en el mundo de las cosas, encerrada en
el cuerpo como en una cárcel.
La tendencia del alma es regresar al mundo de las ideas. Para ello tiene que dominar las
tendencias irracionales del cuerpo y tratar de purificarse. En caso de fracasar, su alma
transmigrará a otros cuerpos, que pueden ser incluso de animales.
En la alegoría del carro alado, Platón compara el alma humana con el conjunto de dos caballos
alados y su auriga. Un caballo es dócil y simboliza la voluntad; el otro, arisco y rebelde,
simboliza los apetitos y los deseos. El auriga es la razón y su función es conducir el carro
manteniendo el equilibrio entre las dos fuerzas contrarias. Si el caballo rebelde se desboca, el
alma cae a tierra y ha de vivir en el mundo material, en el cuerpo.
La concepción dual del ser humano que tiene Platón es esencial para comprender su teoría del
conocimiento, para la que «conocer es recordar». El alma de todos los seres humanos ha
estado en el mundo de las ideas y ha tenido un conocimiento pleno de todas las realidades. La
tarea del filósofo es sacar a la luz ese conocimiento que ha quedado olvidado.
Hilemorfismo aristotélico
La palabra hilemorfismo proviene de los términos griegos hilé y morphe, que significan
«materia» y «forma». Para Aristóteles, toda la realidad material, en la que se encuentra el ser
humano, está compuesta de una materia y una forma concretas. La materia prima o primera aristotélica es aquello que carece de forma. Como cualquier objeto
material tiene una forma, la materia prima es el sustrato básico de toda realidad. En el mundo
material, la materia no puede darse sin forma y la forma no puede darse sin materia.
Para Aristóteles, lo que da sentido y vida a la materia prima es precisamente una forma
determinada. Por ejemplo, lo que hace que una mesa sea una mesa no es que esté hecha de
madera o plástico o hierro… sino que tenga forma de mesa. La forma es la estructura
organizativa, el orden en el que se articulan los componentes de la materia. Los seres vivos son
formas y estructuras organizativas. En ellos, el alma da la vida al cuerpo, lo activa y pone en
marcha sus funciones. Al ser materia y forma sustancias que se implican mutuamente, se
aprecia que el ser humano es una unidad sustancial. El alma no puede darse sin cuerpo, y el
cuerpo no existe sin alma. Su teoría se diferencia, por tanto, de la concepción platónica del ser
humano. Para Platón el alma es algo independiente del cuerpo y está en él de un modo
accidental; para Aristóteles, el ser humano es la unión sustancial de alma y cuerpo, que no
pueden existir de forma independiente, aunque considera que el nous, el «entendimiento
agente» exclusivo de los seres humanos, es preexistente al cuerpo y es inmortal.
 Edad Media
Los pensadores cristianos medievales pretendieron que los temas referidos a la fe se trataran
por medio de la razón y consideraron que la filosofía debía estar al servicio de la teología. El
cristianismo adoptó muchas ideas filosóficas de la Antigüedad.
Agustín de Hipona
Las concepciones filosóficas de Agustín de Hipona están muy influidas por las ideas de Platón;
sin embargo, entre ambos autores se observan algunas diferencias.
Para Agustín de Hipona, igual que para Platón, el ser humano está formado por la unión de dos
realidades distintas, cuerpo y alma. El cuerpo constituye la parte inferior y física; el alma, la
superior. Es en esta donde se encuentran las facultades superiores, como el intelecto. Gracias
al alma, el ser humano se aproxima a la divinidad.
• El cuerpo. Es finito y mortal, pero, a diferencia de Platón, Agustín de Hipona no lo
entiende como una prisión del alma. Lo entiende como un instrumento que el alma puede
utilizar de un modo correcto, para acercarse a Dios, o incorrecto, como instrumento de
pecado.
• El alma humana. Es inmortal e imagen de Dios, un reflejo de la Trinidad cristiana: la
inteligencia humana es el equivalente al Padre; el conocimiento que la inteligencia tiene de sí
mismo es el Hijo y, por último, de esta relación nace el amor, que es el Espíritu Santo. El amor
es lo que impulsa el alma.
Tomás de Aquino
Tomás de Aquino tiene una concepción unitaria del ser humano que se fundamenta en
Aristóteles. El ser humano es un ser unitario, compuesto de cuerpo y alma, en el que alma y cuerpo se unen de forma sustancial. El alma humana es racional e inmortal y, separada del
cuerpo, mantiene sus funciones propias, unas por entero, y otras, solo de forma potencial.
 Edad Moderna
René Descartes está considerado el iniciador de la filosofía moderna, su concepción del ser
humano es dualista.
La naturaleza del cuerpo, como la de todas las realidades físicas, es la extensión (las cosas
materiales tienen longitud, anchura y profundidad). Por ello, para Descartes, el cuerpo es res
extensa que funcionaría como una máquina. Todos sus movimientos y fenómenos fisiológicos
estarían causados por el impulso producido por unos líquidos que él llamó «espíritus
animales». El alma, a su vez, es de naturaleza espiritual y se denomina res cogitans porque es
una «cosa pensante», un «yo que piensa». No se trata del acto del pensamiento, sino de
aquella realidad que se manifiesta en el individuo como conciencia y autoconciencia. Descartes
define el alma, espiritual, como «una cosa que piensa, es una cosa que duda, que entiende,
que concibe, que afirma, que niega, que quiere, que imagina también y que siente».
El dualismo cartesiano, a pesar de que defiende que el cuerpo y el alma son dos realidades
distintas e independientes entre sí, admite que entre ambas se produce una influencia mutua
muy intensa. Por ejemplo, cuando alguien siente tristeza o alegría es fácil que se convierta en
llanto o risas, Descartes explicó este hecho afirmando que alma y cuerpo, aunque
independientes, se comunican en un punto del cerebro que denominó glándula pineal . Aquí
es donde se produciría la interacción entre una y otra sustancia.
 Edad Contemporánea
El interaccionismo de Popper
Karl Popper puso de relieve la importancia de la relación entre el cerebro y la mente con su
teoría de los «tres mundos». A los dos tipos de realidad que reconocía ya la filosofía tradicional
—la realidad física y biológica natural que Popper denomina mundo 1, y la realidad mental
llamada por Popper mundo 2— él propone sumarle un mundo 3, que se correspondería con
las creaciones humanas, sean de naturaleza material como las obras de arte, o inmaterial
como las ideas o las teorías científicas. En el ser humano, se distinguen también estos tres
tipos de realidades: la realidad corporal, las realidades mentales que interactúan con el cuerpo
y las realidades producidas por la mente, sean materiales o inmateriales.
Esta concepción de Popper se conoce como dualismo interaccionista. Según este autor, el
cerebro y la mente son independientes, pero interactúan, como se aprecia en la relación
existente entre las realidades producidas por la mente y las realidades del mundo material. Un
producto mental puede pasar a ser una realidad material; esto es solo posible porque hay
procesos mentales que median entre las realidades producidas por la mente y las realidades
físicas y, por tanto, los estados mentales interactúan con el cerebro.
El conductismo de Skinner
El conductismo rechaza las ideas de alma y mente porque considera que el ser humano se
reduce a su conducta y esta se puede explicar analizando la cadena «estímulo-respuesta», sin
recurrir a la introspección ni a supuestos estados mentales. B. Skinner (1904-1990), su
representante más conocido, en su libro La conducta de los organismos, elimina cualquier
distinción entre el ser humano y el resto de animales al afirmar que toda la conducta que se
observa en el mundo animal, desde los protozoos hasta los seres humanos, es el resultado de
la interacción entre estímulo y respuesta: todos comparten el mismo sistema de aprendizaje
basado en que las respuestas reforzadas positivamente aumentan (por ejemplo, a través de un
premio o un estímulo placentero) y las que no se refuerzan o se refuerzan negativamente
disminuyen (por ejemplo, a través de un castigo o un estímulo doloroso). Así, entre la
conducta animal y la humana, solo se observa una diferencia de grado en la complejidad del
mismo mecanismo de aprendizaje.
Sus defensores sostienen que la denominada mente no es otra cosa que la disposición del
individuo a responder de una manera determinada a un estímulo concreto. No existe nada en
el hombre que con el nombre mente regule su conducta, sino tan solo pautas de
comportamiento que responden a las leyes que la naturaleza ha dejado impresas en forma de
«estímulo-respuesta». Los deseos, los sentimientos y las creencias solo son palabras vacías de
significado; las nociones de personalidad, conciencia, intuición, yo, sentimientos, etc., no
tienen cabida en la ciencia.
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