Definición de educación como ciencia social

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Kant realizó su obra en la segunda mitad del Siglo XVIII. El desarrollo económico en este siglo fortalecíó la ideología del progreso. Se constituyó una forma de racionalidad y unas ideologías nuevas que coincidían con los ideales de la Ilustración.

Las revoluciones burguesas querían limitar los poderes de la monarquía y la aristocracia, poner las ideas liberalistas, la democracia, la separación de poderes y consolidar el predominio del sistema capitalista y burgués. Con el triunfo de las  revoluciones burguesas lograron imponer su concepción del mundo y su manera de organizar el sistema político y social. Contribuyeron a ello los mecanismos de la producción económica. 

La primera reacción de la defensa contra esta ideología fue el despotismo ilustrado. Federico II el Grande fue el representante del despotismo ilustrado en Prusia, y Kant dedicó elogios a las reformas que realizó. En el arte predominó la tendencia al clasicismo, que reforzaba el ideal de simplicidad y del orden de la razón.
En la música hay representantes como Mozart.

El Naturalismo, el interés por la ciencia, la secularización de la razón, la confianza en el progreso y la felicidad eran elementos del espíritu de la época. Kant comprendíó que la obra newtoniana era el mejor sistema de la racionalidad matemática y del conocimiento experimental, su concepción de la razón estaba mediatizada a la física de Newton.

La Ilustración se identifica como el siglo de la razón y Kant lo consideró como la capacitación de los hombres para servirse de su propio entendimiento. El sapere aude (atrévete a saber) sólo puede entenderse desde estos supuestos y el individuo sólo puede basarse en la razón.

En el pensamiento kantiano encontramos una renuncia a la concepción tradicional de la teología. Kant se propuso mantener la religión en los límites de la razón. El deísmo se presentó como un fenómeno ilustrado de rechazo a la fe revelada y a la tradición teológica. A la fe revelada se impuso la religión natural, esto es, la religión cribada por los filtros de la razón.



La posición filosófica de Kant se sitúa entre el Racionalismo y el Empirismo. Se educó en el Racionalismo de Leibniz y fue Hume el que lo despertó del sueño dogmático. Kant comprendíó las ventajas de las concepciones filosóficas contrapuestas: eliminó los puntos débiles y asumíó las interpretaciones más valiosas de las dos corrientes. Su concepción ética rechaza el emotivismo moral.
Consideró que la razón ha de cumplir su papel en sus dos vertientes: su uso teórico y su uso práctico. La obra de Rousseau (“El contrato social”) provocó una influencia importante en la de Kant. 




La filosofía de Kant, al abarcar numerosos aspectos, como la teoría del conocimiento o la ética, puede ser comparada con diversos autores, pero me decantaré por realizar una comparación con Nietzsche.

En cuanto a la epistemología, Kant influyó notablemente en su desarrollo posterior desde el momento en que postuló en su teoría el llamado giro copernicano, que consistía en poner el acento a la hora de conocer en el sujeto y no en el objeto, como hasta ese momento se había hecho. Al darle importancia al sujeto y a sus capacidades de conocimiento, demostró que la metafísica no era posible como ciencia. Nietzsche será partidario de poner el peso del conocimiento en el sujeto mediante la sensibilidad como forma de acercamiento a la realidad. Pero, al contrario que Kant, Nietzsche se opondrá a la objetividad de la ciencia y realizará una severa crítica a la ciencia moderna, pues considera que lo único que hace es matematizar la realidad, dándole sólo importancia a lo que se presenta de modo objetivo; para él el conocimiento más importante está en la vida, y la vida no es cuantificable ni matematizable. La epistemología de Nietzsche no se guía por la tradicional relación entre el sujeto-objeto, considerando a ambos como inmutables, sino que más bien se centra en la interpretación: teniendo en cuenta que el sujeto, al igual que consideraba Kant, es una fuente de conocimiento que se encuentra en cambio, por lo que el conocimiento no puede ser total o estático, sino todo lo contrario: dinámico.

Con respecto a la antropología, Kant reconoce en el hombre la existencia tanto del fenómeno como del noúmeno. Al considerarlo fenómeno, el hombre se encuentra sometido a las leyes de la naturaleza. Al considerarlo noúmeno, el hombre es un ser libre que por medio del uso de la ética, de la razón práctica, es capaz de darse a sí mismo leyes que pueden ir más allá de las meras leyes físicas que cumplir. Es decir, para Kant, el hombre es un compuesto de noúmeno debido a su libertad y de fenómeno debido a su naturaleza sensible. De este modo, Kant llegará a afirmar que el hombre se caracteriza por una insociable sociabilidad (motor que hace que la historia progrese).


A este respecto, Nietzsche sostendrá que el hombre tiene una carga completamente subjetiva y que si quiere progresar en la historia tiene que pasar por las fases de camello, león y niño para terminar convirtiéndose en un superhombre. El concepto nouménico de libertad de Kant es rechazado por Nietzsche, puesto que afirma que el hombre está esclavizado moralmente, sometido a los dictáMenes de la tradición; para poder avanzar debe abandonar esta moral de esclavo y ejercer la voluntad de poder para ser libre.

Por último, otro de los aspectos que pueden ser fuente interesante de comparación es la ética. En Kant la ética trataba de ser lo más objetiva posible y buscaba la universalidad sin pretender dar lecciones morales a nadie. La ética de Kant fue la primera ética formal, no daba recomendaciones para actuar, sino que se asentaba en lo que se denomina imperativo categórico, que se sosténía en el deber. Un deber basado exclusivamente en el uso de la razón. Para Nietzsche, al igual que para Kant, la ética que se ha impuesto a lo largo de la historia es una ética preñada de contenidos, donde la religión ha dejado su huella en la determinación del bien y del mal. La sociedad está sometida a esta moral impuesta, de esclavos. Frente a esta, Nietzsche defenderá una moral de señores, donde el superhombre forme su propia escala de valores sin necesidad de seguir los juicios que le vienen desde fuera.

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