Contexto historico filosofico y cultural de marx

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CONTEXTO HISTORICO-CULTURAL DE KARL MARX

Karl Marx el 5 de mayo de 1818 en Tréveris en el seno de una familia judía de clase media. Realizo sus estudios de derecho en la Universidad de Bonn, pero los abandono para estudiar filosofía en Berlín. Los elementos histórico-culturales que influyen en su vida son los siguientes:

1. La Santa Alianza y las reacciones contra ella

El imperio napoleónico había traído la semilla de las ideas liberales por toda Europa. Con su derrota, las naciones vencedoras se propusieron restaurar las monarquías y evitar la difusión de las ideas ilustradas provenientes de la Revolución Francesa. Este acuerdo se aglutino alrededor del Congreso de Viena y fue reforzado por la creación de la Santa Alianza. La primera oleada revolucionara se produce en 1820, que afecto a Alemania, Francia, Portugal, etc. En 1830 vuelve a iniciarse un proceso revolucionario con origen en Francia. Este triunfo provoco acciones similares en Bélgica, Polonia, etc. Se aunaban tres objetivos diferentes: la liberación de un país del dominio de otro, el ascenso de la burguesía al poder político y las reivindicaciones del proletariado, que no fueron atendidas. Como resultado aparece una burguesía poderosa e industrial, que unía su triunfo en la revolución con una riqueza creciente fundada en la industria.
El descontento de los sectores más bajos de la burguesía y el movimiento obrero provocan el último estallido revolucionario, en el que Marx participa de forma activa. Provoco la instauración en países europeos de constituciones moderadas dirigiéndose hacia sistemas democráticos. Marx tras este periodo revolucionario participo en la Nueva Gaceta Renana, desde donde difundió sus ideas.

2. La revolución industrial

La revolución industrial fue un proceso histórico desarrollado entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, Europa sufre cambios que transforman su sistema socioeconómico y demás. La economía basada en la industria y la manufactura reemplaza a la economía basada en el trabajo manual. La Revolución industrial supone la aparición de una nueva clase social, el proletariado, que, con unas pésimas condiciones laborales y de vida, se dedicaban al trabajo en las industrias. Supuso el enriquecimiento de la burguesía industrial, afianzándose el sistema económico capitalista. Las pésimas condiciones laborales y de vida del proletariado surgieron críticas y propuestas para su solución como al de Marx.

3. El movimiento obrero

Se inició en Inglaterra y surge como consecuencia de la Revolución Industrial. Una organización que agrupa movimientos obreros de distintos países y reivindica mejoras hacia las clases obreras.La I Internacional se crea en 1864, en ella, Marx participa directamente, haciendo el manifiesto inaugural. Terminará fracasando debido a las diferentes entre sus líderes, Marx que promueve el socialismo y Bakunin que promueve el anarquismo. Marx fallecerá en Londres el 14 de marzo de 1883. En 1889 se crea la II Internacional, se discute los problemas de la clase obrera y de la situación política. También la Iglesia reacciono contra la injusticia social y la situación de los trabajadores, con la Encíclica Rerum Novarum de León XIII en 1891.

4. Romanticismo y Nacionalismo

El romanticismo es un movimiento cultural y político que se originó en Alemania y Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo y el clasicismo. Su objetivo principal es la búsqueda constante de la libertad autentica. Es una manera de sentir, de concebir a la naturaleza, y se presenta de forma distinta y particular en cada país en el que se desarrolle. Marx se considera pensador romántico.
El nacionalismo es una ideología y un movimiento social y político que surgió en la Era de las Revoluciones. El nacionalismo parte de dos principios básicos respecto a la relación entre nación y el Estado. Establece que cada nación debe formar propio Estado, y que las fronteras del Estado deberían coincidir con las de la nación.

CONTEXTO FILOSÓFICO

1. Contribución a la crítica de la economía política.
La Contribución fue publicada en 1859. Se considera como la introducción a la gran obra de Marx. El capital pues inicia algunos temas que se ampliarán en esta obra. Por una parte, su crítica constante a la doctrina de Proudhon que podía parecer paralela a la suya; por otra, su enfrentamiento al modo burgués de producción. Fue publicada por capítulos y pretendía analizar en seis libros toda la economía política. Sin embargo, la obra final quedó reducida a un prefacio, que vamos a comentar, y dos amplios capítulos: el primero, reflexiona sobre la mercancía; el segundo (que incluye gran parte de los objetivos iniciales) centrado en el dinero. En este comentario nos vamos a referir al prefacio, fechado por el propio Marx en enero de 1859.
Lo que Marx quería no era una doctrina sobre el mundo, equiparable al pensamiento de otros autores. Quería la verdadera doctrina científica, y (por otro lado) pretendía que esa doctrina tuviese bajo su punto de mira la transformación de la realidad, que fuese, como la ciencia moderna a la que pretendía acoplarse, práctica: una indicación sobre la naturaleza del hombre y de la sociedad, así como una clave para la solución efectiva de los problemas humanos. Por eso no solo hay que buscar antecedentes filosóficos para entender la obra marxista, sino también antecedentes sociales y económicos. De este modo, el marxismo es el fruto de la síntesis entre la filosofía alemana, Hegel y Feuerbach principalmente, la economía política y el ideal socialista.

2. Antecedentes filosóficos.
El pensamiento hegeliano es el punto acostumbrado de partida del estudio del marxismo. En realidad, más que discípulo de Hegel, el joven Marx fue discípulo (si cabe esa palabra) de autores que tomaban algunos elementos de Hegel negando otros capitales. Los primeros autores de este sector, llamada izquierda hegeliana, dirigieron sus críticas al papel de Dios y de la religión en la filosofía de Hegel. La segunda hornada de jóvenes hegelianos de izquierda puso el acento en la crítica a la postura política de Hegel y a su idealismo. En especial, Marx es consciente y agradecido deudor de un principio hegeliano que se constituirá en la llave de su sistema: la dialéctica y su aplicación a la historia. Gracias a la dialéctica, es posible una ciencia histórica de pleno derecho que aplique la causa de los sucesos pasados y nos permita predecir futuros. La dialéctica permite una sabiduría histórica, porque es el método de conocimiento, y un progreso en los hechos reales, porque es el medio de transformación de estos mismos. De todos modos, entre la dialéctica hegeliana y la marxista hay diferencias notables, no tanto en el contenido como en el sentido mismo del proceso. Para Hegel, la dialéctica histórica es el proceso de autocomprensión y desarrollo del Absoluto, esto es, un asunto trascendente cuyo sujeto es fundamentalmente Dios. La dialéctica marxista es, por el contrario, inmanente y materialista.
Este cambio, que Marx consideraba como una vuelta de calcetín del hegelianismo, fue posible gracias a la influencia de uno de los autores de la primera generación crítica: Ludwig Feuerbach. Con él se produce la antropologización de la dialéctica de Hegel, su reducción a claves humanas. Este autor considera que la divinidad no tiene un ámbito propio de realidad distinto de humano y que la religión no es otra cosa que antropología: Dios no es otra cosa que la humanidad sublimada, la meta que el hombre se pone para su propio proceso, la elevación que el hombre hace de sus propias perfecciones hasta colocarlas hipostasiadas en un ámbito ideal.
A la visión antropológica de Feuerbach, Marx añadió una nueva dosis de materialismo. Para ello se apoyó en los grandes filósofos materialistas griegos Epicuro y Demócrito y en la corriente sensista francesa e inglesa. Con ello pudo dar lugar a su visión de la historia, dialéctica como Hegel, pero cuyos sujetos eran los hombres y sus relaciones materiales.
3. La preocupación social.
Marx, sin embargo, no aceptó completamente la posición de Feuerbach, pues ésta le parecía todavía tildada de idealismo. El hombre del que Feuerbach habla es todavía un hombre genérico, ideal, abstracto y, por tanto, inexistente. El hombre real es el que vive en circunstancias concretas de desdichas, y a ese hombre y a las circunstancias que le oprimen es a lo que hay que atender. Basta ya de teoría inútil, empecemos a preocuparnos por la práctica. Esta reinversión del pensamiento hacia claves prácticas no está tan propiciada por la formación de Marx como por su preocupación política y social, interés que va creciendo día a día después de dejar la Universidad. Unido a diarios liberales, Marx va advirtiendo la negativa situación humana y laboral del trabajador. Ya en Alemania colabora activamente en la denuncia del gobierno prusiano. Como nos cuenta el texto que analizamos, al ser deportado a Francia, toma contacto con todo el movimiento social teórico y práctico que estaba tan en auge en la Nación gala. Le interesan, en especial, los ilustrados, Rousseau y los socialistas utópicos.
También conoce la aportación de los socialistas utópicos. Estos autores, Fourier y Saint-Simon, sobre todo, eran nobles o burgueses adinerados que, preocupados de la situación de los obreros, habían abierto comunas de producción en las que los medios, el trabajo y las ganancias se repartían entre los propios trabajadores. Aunque estos procesos habían fracasado por su incapacidad de hacer frente a la competencia de los otros propietarios, dejaron un anhelo en Marx de conseguir asociaciones, no ya parciales, sino universales, de este tipo.
4. La importancia de la economía.
Si bien el socialismo francés despertaba en Marx un interés, éste iba unido a una profunda repulsa. Los socialistas galos eran, como indicaba en su crítica, utópicos. Pretendían arreglar la situación desde una gran voluntad pero con un desconocimiento total de las realidades económicas. Por el contrario, el socialismo marxista se presentaba como socialismo científico. Este apodo estaba en un principio cimentado sobre el conocimiento de las leyes dialécticas de la historia, pero luego se fortaleció con el descubrimiento del factor eje de las relaciones sociales: la economía. Para Marx, como veremos, las relaciones de producción determinan las relaciones personales y sociales de los individuos. Los grandes economistas ingleses, como en especial David Ricardo y los demás teóricos del liberalismo, fueron su primera fuente de estudios cuando, trasladado a Inglaterra, pudo dedicarse a su análisis. La economía se convierte al final del pensamiento marxista en la principal fuente de producción intelectual. En ella descubre la relación con la prestigiosa ciencia matemática, el cálculo que debía hacer exacto su saber sociológico y político.

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