Concepto de educación según nassif

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La idea de sustancia es producida por la imaginación; no es más que una «colección» de ideas simples unificadas por la imaginación bajo un término que nos permite recordar esa colección de ideas simples, una colección de cualidades que están relacionadas por contigüidad y causación. No cabe, pues, ni siquiera plantearse la posibilidad de que exista algún tipo de sustancia, ya sea la sustancia material que había postulado Locke (un sustrato desconocido de la cosa, pero material, que había sido posteriormente criticado por Berkeley), ya sea la sustancia espiritual que había sido defendida por Berkeley. Para Hume la idea de sustancia es una idea falsa, tanto si es concebida como algo material como sí lo es como algo espiritual, dado que a ella no le corresponde ninguna impresión. 


  1. Crítica de las ideas de causalidad: 

Según Hume, la relación causal se ha concebido tradicionalmente como una «conexión necesaria» entre la causa y el efecto, de tal modo que, conocida la causa, la razón puede deducir el efecto que se seguirá y viceversa; conocido el efecto, la razón está en condiciones de remontarse a la causa que lo produce. 

Si aplicamos el criterio de verdad establecido por Hume para saber si una idea es verdadera, la idea de «conexión necesaria» no es legítima, porque al observar cualquier hecho como el choque de una bola de billar con otra vemos que tanto a la causa como el efecto le corresponde una impresión, pero a la idea de conexión necesaria entre la causa y el efecto no. Según Hume, sólo vemos la sucesión entre el movimiento de la primera bola y el de la segunda, por lo que hemos de concluir que la idea de que existe una «conexión necesaria» entre la causa y el efecto es una idea falsa. Consecuentemente, no existe, en ningún caso particular de causa y efecto, ninguna cosa que pueda sugerir la idea de poder o conexión necesaria.  Y nuestro convencimiento de esta conexión necesaria viene de la experiencia: el hábito, o la costumbre.


La Ilustración nace en el Siglo XVIII de la aplicación de la razón a todos los dominios del saber humano.
Carácterísticas:

– Autonomía de la razón. Hasta la ilustración la razón humana se consideraba siempre sometida a una instancia superior, de la que era reflejo, y en su uso el ser humano se veía limitado por la revelación o la autoridad como verdadera intérprete de aquélla. Ahora se concebirá la razón como autónoma: no debe estar sometida a ningún poder externo, sino que ella sola es capaz de regular su propia vida.

– Razón crítica. Su carácter crítico consiste en un replanteamiento de todos los valores sociales admitidos hasta entonces. Busca llegar a clarificar cualquier dominio que afecte al ser humano por medios puramente discursivos.

– Razón tolerante. Es una razón crítica y a la vez tolerante en cuanto analiza todo sin que, por ello, trate de imponerse, lo cual es el principio de la ilustración y la tolerancia.

Desarrollo en el terreno socio-político


Se produce una profunda modificación de la estructura social. Aun cuando a principios de siglo la estructura de la sociedad sea similar a la tradicional, con los estamentos tradicionales (nobleza, clero y estado llano), pronto se dejará notar el gran peso que adquiere la burguésía. El desarrollo de la burguésía, de carácterísticas diversas según las distintas naciones, tendrá gran importancia en las ideas sobre el «reparto de poder».


El movimiento ilustrado como difusión de las artes, las ciencias y la filosofía.

La filosofía se hace presente en todos los dominios de la vida humana, pero no como propuesta de sistemas cerrados sino como cartas y ensayos que polemizan en torno a todo tipo de temas. Se produce un profundo cambio en la visión del mundo tanto en el terreno filosófico como en el científico que además tendrá una amplia difusión -el espíritu ilustrado no sólo busca indagar y someter a crítica todo lo conocido sino que también quiere que el fruto de esta labor llegue al máximo número de personas-.

Conviene destacar la gran difusión y popularización que tiene la ciencia, siguiendo la tradición iniciada en el Siglo XVII, a través de publicaciones periódicas o la labor de las Academias. Todo ello crea un ambiente de curiosidad intelectual, rasgo esencial en el desarrollo y éxito de la Ilustración.

Cambio de postura respecto de la religión.

Separación entre Iglesia y Estado, poder eclesiástico y poder temporal, y el análisis racional de la religión, de los dogmas religiosos. Los valores de la tolerancia, tanto religiosa como civil, son también valores que heredamos de esta época.


A) Proceso de descristianización y secularización de la sociedad y el saber

B) Conocimiento de otras religiones y aparición de un relativismo religioso

C) Defensa de un espíritu de tolerancia religioso

D) Búsqueda de una Religión natural: Una religión dentro de los límites de la razón

E) Búsqueda del origen de la religión

Nuevos valores.

Ahora son fundados en la razón y el ser humano. Así ocurre con la idea de humanidad, progreso, civilización, educación, igualdad entre los seres humanos,…

Aparecerán nuevos ideales que sustituirán a los de la religión. Una moral basada en los valores de la razón:

– La idea de progreso.

El progreso es algo que compete a cada ser humano, y que debe ser extendido para así poder liberarse de la superstición religiosa o del gobierno irracional, tanto civil como eclesiástico, y de esta forma rectificar el curso de la historia.

Esta idea va unida a la de educación o iluminación en el terreno moral o social, lo que daría lugar a una situación del ser humano y la sociedad acorde con la razón. La idea de progreso implica un optimismo que determina el sentido de la historia y que hace ver que todo trabajo individual es por el bien de la humanidad.


– La idea de civilización.

Designa el estado de desarrollo cultural de cada pueblo. Así pues se relaciona con la idea de progreso. El contacto con la diversidad de pueblos lleva a considerar la existencia de diversos estadios de civilización hasta llegar a la época ilustrada. El grado de civilización de un pueblo es tanto fruto de la labor en el ámbito individual como colectivo.

– La idea de humanidad.

El ser humano rige y ordena el mundo, la humanidad se convierte en el lugar de realización del ser humano.

– La idea de naturaleza.

Tiene el sentido newtoniano del término. El conjunto de leyes que rigen el comportamiento de los fenómenos. Se define como el reino de la necesidad, es decir, como un ámbito regido por unas leyes determinísticas a las que el ser humano sólo puede dominar conocíéndolas y obedecíéndolas. De aquí que conocidas las leyes que los rigen, podamos predecir el orden y desarrollo tanto del ser humano como del mundo.

Todos los fenómenos tratan de explicarse con el recurso a la naturaleza, con lo que ésta se convierte en el término final de toda explicación, más allá de ella no hay nada. Se trata de un concepto que sustituye en parte a Dios, en cuanto no es necesario recurrir a Él como permanente explicación de los fenómenos naturales.

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